Yo tengo cuatro claveles, uno por cada motivo. El encuentro, tu mirada, mi secreto, nuestro olvido. Estoy jugando con fuego y en la yema de los dedos tengo el tacto de los días, tengo el tacto de las noches, tengo el tacto de los dos. Es inmoral sentirse mal por haber querido tanto, debería estar prohibido haber vivido y no haber amado. Por eso tírame un beso que sigo presa de nuestro encierro. Jugar con fuego. Si me quedé sin aliento y no pude dar contigo, va a venir la noche negra para quedarse conmigo. Porque jugando con fuego puede ser que te lastime.
No hay comentarios:
Publicar un comentario