Háblale de mi vida, las autopistas negras que atraviesan volando mi terca soledad, esa gente que pasa por la calle, llevando mi pensamiento al otro lado de la ciudad.Dile que estoy parado al final de mí mismo. Igual que un aduanero sin nadie a quien multar, como un autoestopista debajo de la lluvia, como la menopausia de una mujer fatal. Y dile que lo echo de menos, cuando aprieta el frio, cuando nada es mio, cuando el mundo es sórdido y ajeno.
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