Y la mentira vale más que la verdad, y la verdad es un castillo de arena. Y por las autopistas de la libertad nadie se atreve a conducir sin cadenas. Y yo me muero de ganas de decirte que: me muero de ganas de decirte que te quiero. Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti. Cada mañana salto de la cama pisando arenas movedizas, cuesta vivir cuando lo que se ama se llena de ceniza. Y por las calles vaga solo el corazón sin un mal beso que llevarse a la boca y sopla el viento frío de la humillación envileciendo cada cuerpo que toca.
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